Síntomas y causas de la falta de vitamina D

Una deficiencia de vitamina D compromete el buen funcionamiento de los huesos causando enfermedades como el raquitismo y la osteoporosis. Averigüemos las causas, las consecuencias y los alimentos que la complementan.

Los síntomas

Foods rich in vitamin D. Top view

La vitamina D es una vitamina liposoluble que puede ser asimilada tanto a través de los alimentos como de la exposición a la luz solar.

La acción de los rayos ultravioleta activa una forma de colesterol presente en la piel y la convierte en vitamina D.

La deficiencia de vitamina D compromete la función ósea, causando enfermedades como la osteoporosis, el raquitismo, la osteomalacia.

 

La deficiencia de vitamina D provoca una absorción anormal del calcio por el tracto intestinal y una retención de fósforo en los riñones, causando una mineralización defectuosa de la estructura ósea.

Los huesos se debilitan y provocan deformaciones esqueléticas como la curvatura de las piernas y la columna vertebral, la hinchazón de las articulaciones de la muñeca, la rodilla y la cadera. A menudo también ocurre que los músculos se desarrollan mal, se entumecen y provocan hormigueos y espasmos.

Entre los síntomas de la deficiencia de vitamina D también hay una tendencia a la irritabilidad nerviosa.

Causas

La deficiencia de vitamina D puede desarrollarse debido a varios factores, en primer lugar la ingesta dietética inadecuada y la exposición insuficiente a los rayos solares.

A veces también ocurre que una mayor necesidad de vitamina D toma el relevo, con el correspondiente consumo elevado, asociado a una absorción deficiente o a condiciones patológicas especiales, como las enfermedades renales o hepáticas, que afectan a su conversión y utilización.

La enfermedad celíaca también está indirectamente relacionada con la deficiencia de vitamina D, ya que las grasas, las sales de calcio y la vitamina D no se absorben, sino que se excretan con las heces.

Otra causa de la deficiencia de vitamina D puede ser la disminución de la capacidad de la piel para sintetizarla, debido al avance de los años, o la capacidad de los riñones para llevar a cabo la última transformación necesaria para activarla.

Los alcohólicos, los que sufren de insuficiencia renal o de operaciones intestinales, los que sufren de insuficiencia hepática, fibrosis quística, pancreatitis o cirrosis biliar corren un alto riesgo de deficiencia.

La alimentación contra la carencia de vitamina D

Las fuentes dietéticas de la deficiencia de vitamina D para quienes la padecen son: el pescado y los aceites que contiene, en particular la trucha, el lenguado, la caballa, el salmón, el pez espada, el esturión, el atún y las sardinas; los huevos, especialmente la yema; la leche, la mantequilla; el hígado y las grasas animales, como el pollo, el pato y el pavo, los copos de maíz y los cereales. Los suplementos de vitamina D para los niños se administran bajo la supervisión del pediatra.

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